Lo que espera la gente del nuevo gobierno

sábado, 16 de agosto de 2008 20:03 By Augusto Socìas

Miles de ciudadanos tienen la esperanza de que el presidente Leonel Fernández hará lo que esté a su alcance a fin de que disminuyan los odiosos apagones, se lleve agua potable a numerosos barrios y urbanziaciones del Distrito Nacional, provincia Santo Domingo y el interior del país. Los camiones cisterna siguen haciendo su agosto. Hace días incrementaron su precio en 100 de los hediondos. El pequeño era a 600, cuesta 700; el quese vendía en 800, 900, etc.

También, que se incremente la producción de arroz, habicuelas, vegetales, plátanos, yuca, ñame, yautía, batata y auyama y que éstos lleguen a precios razonables a la población, sea a través de las plazas de la secretaría de Agricultura o el Instituto de Estabilización de Precios (Inespre), entidad llamada a manejar ese tipo de programas, hoy languideciente y con una nómina de burócratas que reciben millones de pesos mensuales sin mucho esfuerzo.

Además, que se inicie un plan de organziación del deficiente transporte público que debía ser puesto en manos del ingeniero Diandino Peña, directtor de la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (Opret), ya que es un hombre teórico y práctico, que no se anda por las ramas para cumplir sus tareas.

Bien que pudieran-aunque sabemos que es difícil, sobre todo por el clientelismo-enviar al zafacón varias instituciones inoperantes a las que el gobierno destina decenas de millones de pesos mensuales; éstas fueron creadas dizque para mejorar el transporte público, y lo que han hecho es
emperarlo. Presidente: ponga en manos de Diandino Peña el transporte público y puede estar seguro que lo arregla.

Asimismo, que las autoridades metan en cintura al grupito de empresarios del transporte bautizado por don Radhamés Gómez Pepín, director de El Naciuonal, como "los dueños del país", fortaleciendo la Oficina Metropolitana de Servicio de Autobuses (Omsa), hoy flamélica con decenas de unidades abandonadas y muchas operando en precarias condiciones, quedándose a mitad del camino a cada rato.

Que el gasoil llegue subsidiado a los productores agrícolas. También, que agroquímicos, bombas de agua y tractores sean exonerados del pago de impuestos.

Igualmente, fortalecer la Superintendencia de Electricidad y que ésta promueva una campaña tendente a crear conciencia ciudadana de que es necesario pagar la energía eléctrica.

Que se aumente la inversión en seguridad ciudadana. Miles de ciudadanos de barrios y urbanizaciones viven estresados cuando salen o se dirigen a sus hogares, temen ser asaltados por los delincuentes que siguen haciendo de las suyas.

Se impone depurar la Policía, seguir incorporando estudiantes universitarios, pagarles mejores salarios y traducir a las manzanas podridas si se comprueba su vinculación a delincuentes, lo que se ha denunciado en múltiples ocasiones, sin que se adiverta interés de la uniformada y su cúpula por encarar la situación.

Que en la reforma constitucional se reduzca a 150 el número de diputados y se elimine el privilegio de esos señores y los senadores de dos exoneraciones de vehículos, que en la mayoría de los casos venden al mejor postor. Esos señores se han constituito con el apoyo de los partidos mayoritarios en una casta privlegiada no sólo por las exoneraciones, también porque hace poco, descaradamente incrementaron sus ingresos mensuales a 342,568 pesos. Hay que añadirle que el combustible que gastan sus vehículos es cubierto cone l dinero de los pendejos contribuyentes, igual que los celulares, comida de sus empleados, etc.

Que en enero incremente el sueldo de los médicos, odontólogos, bioanalistas y enfermeras en un 35 por ciento, comprometiéndose a llevarlo a 58 mil pesos en agosto. También deben elevarse los míseros salarios de miles de servidores del Estado que viven en estrechez económica mientras diputados, senadores, síndicos, regidores y altos funcionarios devengan sueldos de lujo en un país tercermundista.

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