Zape gato
miércoles, 1 de abril de 2015 8:10 By Augusto Socìas
El gato doméstico, de la especie felis catus, no pocas veces ha sido motivo de desconfianza
por vivir presto a dar el zarpazo cuando
menos se espera a contrapelo del daño que cause a su género y a otras especies.
Para lograrlo urde los más temibles despropósitos
y se goza de salir airoso de las “trampas” para enjaularlo a fin de que
escarmiente y sirva de ejemplo a todos los felinos que no se ganan el más
mínimo afecto por su mañosería.
El problema de este animalito es que
no escarmienta. Siempre quieren la mejor tajada, el mayor de los bocados sin
importarle el qué dirán.
Es un cuadrúpedo codicioso,
insaciable, acaparador, calculador, desarmado. Vive al acecho para hacer de las
suyas cuando menos se espera, pero siempre a su favor.
Si los demás cuadrúpedos de su
especie tienen poco o nada, le importa un bledo. De ahí que felis catus es un
desalmado cuya forma de actuar le merece
que le tengan enjaulado. No obstante su extremada “habilidad” da lugar a que
acostumbre a escapar de todo intento en
su contra.
A pesar de que el gato doméstico se
considera más precavido, le gusta confabularse con sus iguales en andanzas y
retorna a su guarida como santo en un altar. Pero, ¡vaya a creer!, un
zarpazo puede incluso crear muchas
vicisitudes.
Es pertinente mantener la distancia
con el felis catus porque nada bueno se obtiene con su juntilla y su silencio
es peor que cualquier enfermedad. Un simple arañazo de éste puede ser
perjudicial. No en vano es motivo de tanta repulsa.
Su rabia es
contagiosa por lo que es bueno mantenerlo a
distancia como si no existiese, a pesar de que lamentablemente es una especie abundante. Los egipcios
consideraban al gato una especie sagrada, pero en estos lares se tiene un
concepto distinto de este animalito que a veces se para en dos patas para
hurtar lo que no alcanza.
La rabia en este felino es difícil
tratar y en los humanos por igual, amén
de que generalmente es fatal. Si sospechas que un gato tiene rabia, evita
el contacto y llama de inmediato a una autoridad de control animal
para ver si puede cambiar la página y entrarlo
cintura.
Con un zape gato es posible
mantenerse a distancia de este animalito que luce manso a pesar de que no se
sacia en su silencio explosivo que a veces “arde”, a veces se “aplaca,”
conforme se agiten los vientos de la convivencia humano-animal.
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