Tatuajes, una moda que te puede llevar a la cárcel en Corea del Sur
viernes, 2 de enero de 2015 12:08 By Augusto Socìas
Seúl, (EFE).-Continuas redadas,
fuertes multas, incluso cárcel y una vida laboral en la clandestinidad.
Es lo que afrontan los profesionales del tatuaje en Corea del Sur, un
país donde el arte de inyectar tinta en la piel es ilegal a pesar de que
la moda crece cada año.
"Como es ilegal, no podemos poner un
cartel en la puerta", se excusa Kim Ki-bok, uno de los tatuadores más
reconocidos en Seúl, a la entrada de su estudio camuflado como piso
residencial en la cuarta planta de un viejo edificio del céntrico barrio
de Hongdae, cuna del arte y las nuevas tendencias en el país.
A pesar de que legalmente figuran como "desempleados", cuatro
tatuadores trabajan cada día desde hace 10 meses en este local durante
largas horas, con un ojo puesto en la piel del cliente y el otro en una
posible irrupción de agentes de la policía.
Desde que hace
unos dos años logró hacerse un nombre entre los aproximadamente 20.000
tatuadores que hay en Corea del Sur -según estimaciones del Gobierno-
Kim contornea con sus agujas la piel de unas tres personas cada día.
"He tenido suerte y nunca me han pillado", comenta a Efe, aunque
reconoce que muchos de sus amigos han recibido "fuertes multas" e
"incluso alguno ha entrado en prisión", asegura.
Las leyes
surcoreanas consideran los tatuajes un procedimiento médico que solo
pueden realizar doctores titulados en clínicas y hospitales, algo que
relega a la clandestinidad a los auténticos profesionales de este
ámbito.
"Cada vez más ciudadanos se tatúa y el 99 por ciento
lo hace en estudios ilegales, por lo que han surgido problemas" como
denuncias por malas prácticas producto de la desregulación, expuso en el
Parlamento el diputado Kim Chon-jin cuando a finales del año pasado
presentó una propuesta para legalizar estos procedimientos.
Sin embargo, la Asamblea Nacional no considera una prioridad la
legalización de los tatuajes y por el momento mantiene congelado el
debate.
El tatuador Kim Ki-bok se muestra optimista al
calcular que "existen posibilidades de que se legalice en un plazo de 3 a
5 años", lo que le permitiría dejar de trabajar con miedo a que en
cualquier momento la policía lleve a cabo una redada en su estudio.
Kim, miembro de la asociación "Tattooist", que funciona como un
sindicato para este tipo de profesionales, basa sus expectativas de
legalización en la cada vez mayor aceptación social del tatuaje en la
conservadora sociedad surcoreana.
Curiosamente, la persona que
más ha contribuido a la causa es un joven extranjero. Con solo 20 años
el australiano Daniel Snoeks es toda una estrella de la televisión en
Corea del Sur desde que participa en "Non-Summit", uno de los programas
con más audiencia de los últimos años, en el que inmigrantes de varios
países debaten sobre diversos temas en coreano.
Daniel, cuyas
manos y gran parte de su cuerpo están tatuados con dibujos de varios
estilos, asegura a Efe que quiere aprovechar su fama para "lograr la
legalización de los tatuajes" en el país asiático.
"Desde que
soy famoso ha cambiado mucho la percepción social de los tatuajes. De
hecho, ha sido la primera vez que los coreanos ven a alguien en
televisión con tatuajes en el cuello y en las manos", comenta el
australiano, que se ha ganado en el programa la imagen de un joven
respetuoso y ejemplar.
Daniel recuerda que cuando llegó a Seúl
hace un año y medio la gente en el metro se apartaba de él y comentaba
que sus tatuajes eran "asquerosos" o "daban miedo", pero tras el salto a
la fama "ahora todo el mundo quiere hacerse una foto" con él cuando usa
"el transporte público", comenta.
Y es que los tatuajes en
Corea del Sur tradicionalmente "estaban vinculados a la imagen de
gánster y chicos malos", explica el tatuador Kim, pero hoy "mucha más
gente, y especialmente los jóvenes, los ven como algo atractivo y de
moda", asegura.

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