Gilberto Santa Rosa celoso de su privacidad

jueves, 24 de junio de 2010 8:39 By Augusto Socìas


En medio de la promoción de su disco Irrepetible, el veterano cantante Gilberto Santa Rosa siente que lograr mantenerse como uno de los favoritos en el ruedo musical tras lograr una sólida trayectoria por 34 años, ha sido cuestión de contar con la suerte de que el público lo ha aceptado.

“El Caballero de la Salsa” , asimismo, indica que su fórmula musical se ha basado en una propuesta “honesta, original y el trabajo ha sido muy duro”.

Su compromiso con el público es serio, porque “alguna gente piensa que simplemente uno cantó (en una actividad) y se fue y ahí quedó todo, y hay mucho más detrás de eso. Uno cuenta con un equipo de trabajo, con gente que he conocido y otras que nunca conocí, pero sé que pusieron su granito de arena y lo agradezco, y eso ha sido la clave de que tengas vigencia. Con Sony (Music) llevo trabajando hace 20 años. Todo eso mezclado hace que uno pueda tener una carrera larga”.

Intensa su carrera

Tras romper esquemas en la música demostrando tener una voz cautivadora que puede interpretar tanto una salsa como un bolero, el artista, que en agosto cumple 48 años de edad, revela a Primera Hora que, más que difícil, su trabajo ha sido intenso.

“Cuando sabes lo que quieres y entiendes que tienes las metas y los objetivos claros y tienes una vida, se hace menos difícil sobrellevar (la carrera). En 34 años como cantante, podrás imaginarte cómo ha cambiado esta industria, que no es la misma de hace cinco años, y uno ha tenido que adaptarse a los cambios y modificar cosas y descartar otras, porque hay cosas que no estoy dispuesto a hacer”, sostiene.

No es fácil ser famoso

Gilberto Santa Rosa confiesa a Primera Hora que lidiar con la fama no se le hizo fácil al inicio de su carrera musical y reitera que “al principio me fue muy mal. Una de las cosas con las que yo no me amoldé fue con perder mi privacidad. Yo lo acepto, soy culpable, yo no podía y no puedo manejar el asunto de que se pase de la puerta pa’ adentro”.

El intérprete de Déjate querer y Perdóname ha tenido experiencias “desagradables y otras agradables de que la mayoría de compañeros tuyos han respetado eso. A veces hay que darse a respetar y eso te cuesta porque hay otros medios que no respetan eso y te atacan”.

Asegura que ha tenido que defenderse “con uñas y dientes porque en un momento dado yo empecé a jugar el juego, porque era el oficio, como cuando me dijeron: ‘Tú tienes que ir a Disney a retratarte con tus hijos’, y lo haces, pero después dices: ‘Es que a mí no me gusta retratarme en Disney con mis hijos’. En ese momento se torna difícil y no critico al que lo haga”.

Con el pasar del tiempo comprendió que “los artistas tienen el mismo derecho que tiene cualquier persona de mantener su privacidad o compartirla, pero cuando tú decides no compartirla, tú no puedes ser atacado por eso, ésa es mi opinión”.

Lo gratificante de ser famoso, considera, es que en la calle la gente lo detenga para saludarlo o simplemente llamarlo Gilbertito, nombre en diminutivo con el que se dirigían a él cuando empezó en la música con apenas 14 años de edad.

“Eso es chévere. Es gente que nunca conociste y de repente tienes una relación personal. Además, ves a artistas que te ven en un evento y tú con la admiración que le tienes, son ellos los que primero te saludan”, acota al tiempo que dice que le emociona cantar en un evento y ver a un mar de gente cantar sus letras.

Sencillo con la tecnología

Pese a que ha evolucionado como cantante y su pasatiempo es navegar por las redes cibernéticas relacionadas con la música, Gilberto Santa Rosa todavía no es muy diestro en cuanto a adelantos tecnológicos se refiere, como los celulares y páginas sociales.

“Soy muy básico, ella (su hija Miredys) es la que más me ayuda (con las páginas de Facebook y Twitter). La tecnología la uso más para comunicarme que para otra cosa. Veo gente que vive en esa vaina y trabaja en eso. Por ejemplo, ayer tenía que enviarle unos números de teléfono a un compañero (desde su móvil) y tuve que apuntarlos y entonces mandárselo. Me está viendo alguien y me dice: ‘Pero ven acá, eso tú lo haces de esta otra manera’”, narra.

Sin embargo, reconoce que a través de las páginas sociales ha logrado acercarse más a sus seguidores y a la industria musical. Lo que no le gusta mucho de estos avances tecnológicos es que pone a los artistas más impersonales.

“Aunque la tecnología nos ha puesto un poco impersonales, hay maneras de rescatar eso. Ya muy pocas personas se hablan, ahora es enviar textos (a través del celular), pero yo soy poquito pa’ eso y en el tercer (mensaje por texto) yo mejor llamo y digo qué pasó”, detalla. (Primera Hora).

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