Paulina Rubio con mujeres víctimas violencia
lunes, 15 de junio de 2009 8:23 By Augusto Socìas

No tuvo que recibir un puño ni ser amenazada de muerte para llegar hasta la Casa Protegida Julia de Burgos, en Isla Mira.Pero el pasado domingo, lo primero que hizo la cantautora mexicana Paulina Rubio fue bajarse del avión que a las 5:20 p.m. la trajo a la Isla para dirigirse al albergue para mujeres y sus hijos, víctimas de violencia doméstica.
Poco antes de las 6:00 p.m. entró al lugar, en el área metropolitana, con su maranta rubia suelta, sin pantallas, con unos anchos pantalones negros a los que les pisaba el ruedo y en tenis. Nada de trajes de diseñador ceñidos a su bien cuidado cuerpo, y mucho menos los tacones fabulosos que siempre la distinguen.
Estaba claro que no estaba en las de promover ni su nuevo perfume “Oro” ni su nuevo disco “Gran City Pop”. En esta ocasión, la misión de la llamada “Chica Dorada” era ser mensajera del cambio, de fortaleza, alegría, esperanza y mucho más.
Como si estuviera en su casa, Paulina Rubio se sentó a escuchar los relatos de las mujeres que quieren salir del círculo de la violencia doméstica.
¿Quién podría imaginárselo? Basta con leer algunos comentarios en historias publicadas sobre ella donde la describen como pesada, caprichosa, altanera, insensible, fría, una especie de símbolo sexual o femme fatale a quien sólo le importa seducir a cuenta de lo que sea.
Y nada más lejos de la verdad. De eso no sólo pueden dar fe los administradores de la Casa Protegida Julia de Burgos, sino cerca de una decena de las mujeres que allí habitan y sobre todo sus hijos; chiquitines a quienes ella conquistó cual terrón de azúcar entre muchas abejas.

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