Cristhian Castro atribuye a "despecho" incidentes
viernes, 8 de mayo de 2009 8:49 By Augusto Socìas
El baladista mexicano Cristian Castro admitió que es un hombre de un carácter “difícil”, pero justificó las veces en que se vio involucrado en incidentes de violencia doméstica con su madre Verónica Castro y sus ex esposas Gabriela Bo y Valeria Liberman, porque sencillamente fue provocado.Así se expresó el intérprete de la balada ‘El culpable soy yo’, que arribó a San Juan, Puerto Rico en respaldo promocional al disco homónimo, distribuido por Universal Music Latino.
“La otra parte también tiene algo que ver con la provocación. Uno puede parecer violento y que de la nada explota, pero yo no soy ese caso. Si tú llegas y me quieres provocar, pues supongo que me provocarás. Pero si llegas y no me quieres provocar, pues tendremos algo normal. No soy la persona que de pronto se me ha querido poner de culpable de maltratos y cosas así. Hubo siempre una provocación que ocurrió dentro de una intimidad”, confesó.
Cristian atribuyó al “despecho” los incidentes con sus ex esposas. La ambición cegó a Gabriela y a Valeria, aseguró.
Precisamente, Cristian dedicó su nuevo cd “El culpable soy yo” a su abuelita Socorro. A la señora de 75 años le compuso la balada ‘Mi bien amada y yo’, en cuya letra expresa: “si tú te vas, yo también me voy/de qué me sirve tanto amor/sería muy grande mi dolor/no me dejes por favor”.
“Sin ella no sentiría esta luz en mi voz, no sentiría esta pasión por el canto, por el público, por el amor, por la entrega y por mí mismo. Ella me enseñó a verme a mí mismo y a quererme y a sentir gran orgullo de ser mexicano y más aún, la devoción y la fe en Dios”, dijo al subrayar que Socorro “es la gloria más grande de su vida”.
La producción “El culpable soy yo”, terminó diciendo, es como una terapia. Canciones como ‘Mi bien amada y yo’, ‘Por la espalda’, ‘Ten valor’ y ‘Nuestra verdad’ son medicina para sus heridas emocionales.
“Mis discos son como una terapia. En la música podemos poner nuestra frustración, nuestra semilla de esperanza, nuestro deseo de llegar a la perfección romántica y tener ese delirio que transmitimos por la voz. Me he liberado mucho gracias a ‘El culpable soy yo’. Es cerrar un capítulo y abrir uno nuevo”.

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